viernes, 3 de abril de 2015

Una Cita con el Amor: Capítulo 172

– ¿En qué piensas? – preguntó caminando sensualmente hacia mí.
– En todo lo que te amo… y lo que te amaré más cuando el fruto de nuestro amor empiece a crecer dentro de ti – respondí acariciándole su abdomen.
– ¿De verdad quieres un hijo?
– Sí – aseguré acariciándole la mejilla – en un futuro, cuando ambos estemos listos.
– ¿Qué te parece un par de años?
– ¿Es una promesa?
– Es un plan de vida, creo que es tiempo suficiente para consolidar nuestra relación, además quiero seguir preparándome en el ámbito profesional, pero ya hablaremos de eso más tarde – lamió mis labios – ahora disfrutemos el presente – agregó abriendo mi camisa con tal fuerza que los botones salieron volando.
Fue lamiendo mi abdomen y subió hasta llegar a mi cuello, me quitó la camisa por completo y me besó frenéticamente mientras desabrochaba el pantalón para luego reírse sobre mis labios y se metió al jacuzzi. Yo le sonreí, terminé de desnudarme y entré con ella, serví un poco más de champagne y lo bebimos cruzando nuestras copas, después nos besamos y el licor de sus labios me supo mucho más rico. Pau acariciaba mi espalda en tanto yo hacía lo mismo con sus senos mientras nos mirábamos sin decir nada, volvimos a besarnos apasionadamente en tanto nuestras manos se deslizaban hacia nuestros sexos que cuando estuvieron listos volvimos a unir, esta vez no tratamos de ser silenciosos, al fin estábamos solos completamente, sin peligro a que alguien nos descubriera y nuestros gemidos eran bastante audibles debido a las magníficas sensaciones provocadas por la fusión de nuestros cuerpos hasta que llegamos al orgasmo una vez más.

Salimos del jacuzzi, nos secamos, nos colocamos una bata, apagamos las velas y después nos dirigimos al comedor, puse uno de mis cd’s favoritos, Carmina Burana, Pau se quedó sorprendida y me comentó que a ella también le gustaba. No me dejó servir la cena, me dijo que yo ya había hecho suficiente con prepararla, así que mínimo a ella le tocaba servirla y lavar los platos, acepté su propuesta y cenamos, nuestras miradas decían más que mil palabras y nos acariciábamos las manos.

Una vez que terminamos de cenar, caminamos a la recámara y volvimos a amarnos, recorrí el cuerpo de Pau con las yemas de mis dedos, con mi lengua, con mis labios, incluso mis dientes se clavaron en algunas partes. Pau estaba acostada boca abajo, yo estaba tan excitado que la hice hincarse y apoyarse con sus manos sobre la colcha, empecé a frotar en medio de sus nalgas y después introduje mi dedo, Pau lanzó un pequeño grito, entonces saqué y metí mi dedo varias veces, hasta que ya no pude aguantar más y lo sustituí por mi miembro, ambos gritamos y fui moviéndome acompasadamente en tanto mi dedo acariciaba su clítoris, vi como se aferraba al edredón y gemía como nunca antes lo había hecho, yo seguí con mis movimientos en tanto vociferaba cuanto me fascinaba aquel exquisito roce en esa parte tan estrecha de su anatomía. Emití un grito casi inhumano cuando alcancé el orgasmo, luego salí de aquel paraíso que era la misma gloria y seguí frotándole su centro con mi dedo hasta que sentí que ella llegó también.
Caímos rendidos sobre la cama, nos besamos y no supe en qué momento nos quedamos dormidos con nuestros cuerpos entrelazados. No sé cuánto tiempo pasó, de repente, aún dormido, empecé a sentir que mi miembro se endurecía, aunque no era la típica erección matutina, así que desperté y al abrir los ojos me di cuenta que Pau se lo estaba comiendo, una enorme sonrisa se dibujó en mi rostro, me apoyé en los antebrazos para enderezarme un poco y disfrutar de ese maravilloso espectáculo. Se dio cuenta que había despertado por mis gemidos, sonrió sobre la punta de mi miembro y después de lamerlo volvió a sumergirlo en su boca, me dejé caer sobre la cama, la deliciosa sensación recorría todo mi cuerpo.
Pau se detuvo para subir en mí, introduciéndose mi miembro en su húmeda y cálida intimidad. Se apoyó sobre mi pecho y comenzó a moverse hacia arriba y hacia abajo, tratando de mitigar el fuego que la consumía, enloqueciéndome a mí que acariciaba sus muslos. Intensificó sus movimientos, entonces la tomé y la hice girarse, quedando debajo de mí, le sonreí y la besé embistiendo en ella con fuerza, después enterré mi cabeza en su cuello e hice los últimos movimientos que nos llevaron al éxtasis total.

– Que delicioso despertar – dije sobre sus labios.
– Buenos días mi vida – respondió con una amplia sonrisa.
– Muy buenos días corazón, así ni siquiera dan ganas de levantarse de la cama.
– No tenemos a que levantarnos, podemos quedarnos aquí… te recuerdo que alguna vez me dijiste que podrías tener sexo conmigo todo el día… ¿qué tal si hoy es ese día?
– ¿Estás segura de lo que estás pidiendo?
– Sí, yo también estuve en abstinencia el mismo tiempo que tú, te amo.
– Yo también te amo… mi desconocida favorita.
– Ya no somos desconocidos, no reglas entre nosotros nunca más.
– Yo diría que sí Pau… sólo una – aseveré quitándole un mechón de su rostro.
– ¿Cuál? – preguntó desconcertada.
– Amarnos para toda la vida.
– Esa no es una regla, es un regalo, un placer infinito… te amo Pedro Alfonso, te amo con todo mi corazón y mi alma, como jamás había amado a nadie, de eso puedes estar completamente seguro.
– Tú también debes estar segura que te amo como a nadie y, si me dieran a elegir una vez más, sin ninguna duda te elegiría de nuevo y no cambiaría nada de nuestra historia, porque es única e irrepetible, te amo Paula Chaves, mi Paula, aunque no te guste que te digan así.

Me sonrió y me besó apasionadamente. Ese era el inicio de una nueva vida juntos; sin reglas, sin mentiras, sin temores; únicamente amándonos, entregándonos el uno al otro sin pudor, sin tabúes; experimentando, creando, innovando el arte de amar; sin complejos, ni ataduras; libres para amarnos hasta el final de nuestros días, esa sería nuestra única regla de hoy en adelante, la única que seguiríamos sin romper, porque nuestro amor es inmenso, la mezcla perfecta de ternura y sensualidad, amor con sexo y sexo con amor, una verdad innegable.

5 comentarios:

  1. muy buenos los capitulas Naty..
    menos mal que Pau le levanto la condena, ya era mucha espera de Pedro ..
    jajaja

    ResponderEliminar
  2. Hermosos capítulos! Se acabaron las reglas, por fin! Menos mal que Pau pudo superar todos sus miedos e inseguridades!

    ResponderEliminar
  3. Quedé fascinada con los 3 caps. Me encanta esta historia!!!!!!!!!!!!

    ResponderEliminar
  4. Guauuuu ¡ que manera de recuperar en tiempo perdido ! Jajajajajajj geniales los cap

    ResponderEliminar