No lo sabía -replicó en tono bajo. Era la verdad.
-Los dos hemos sido un poco tímidos, pero, de algún modo, resulta más fácil hablar su de mis fantasías por teléfono, de esta manera.
-Continúa -una descarga de calor recorrió su piel.
-Mis pechos -manifestó con voz de repente insegura otra vez.
- ¿Redondos? ¿Altos? ¿Firmes?
-Están sensibles. Tan sensibles. ..
-Hmm, hmm -no era como tenerla delante, pero podía hacer que funcionara.
-Tengo el pelo suelto y me produce cosquillas en los pechos -respiraba con más agitación.
«Gracias. Gracias. Gracias..
-¿Me puedes imaginar tumbada a tu lado? ¿Podía?
-Hmm, hmm -lo estaba matando. La luz de la luna que entraba por la ventana transformó la sábana blanca en la silueta de una mujer. Su piel era suave y dorada. Hermosa. Sus manos se unieron mientras se tocaban y acariciaban.
-Tócame más abajo -murmuró ella. Pedro sintió un nudo en la garganta.
-Más abajo -instó Paula y él gimió imaginando su ombligo y el vello oscuro en la V de sus muslos--. Ahí -gimió, agradecida-. Sí, ahí.
Pedro se tensó, conmovido por la emoción en su voz.
-No puedo esperar mucho más.
-Sí... -Paula ya casi jadeaba-. Ahora.
Él se imaginó listo sobre el cuerpo que lo esperaba. Los gemidos se fundirían, Ella se cerraría en torno a Pedro al hundirse más y más en su calidez.
-Háblame -suplicó.
-Es tan... bueno... ohhhhhhhhh... con más fuerza... más deprisa...
Pedro la satisfizo y con cada embestida la respiración se le agitaba más.
-Cuando estés lista -susurró-, llévame contigo.
-Sí -jadeó-. Juntos... ahora... oh, sí... ,.. Pedro puso los ojos en blanco al unirse a su poderosa liberación. Las voces culminaron en gritos trémulos, luego descendieron a gemidos serenos. Unos suspiros complacidos sonaron en la línea mientras los dos se esforzaban por 1 controlar la respiración.
-Ha... sido... estupendo -logró balbucir él entre bocanadas de aire. El cuerpo experimentó espasmos con el placer residual.
-Hmrnm --convino ella con una risa sedosa, luego carraspeó-. Su... supongo que será mejor que te deje dormir -se protegió en la timidez-. Buenas noches, Tomás. Llámame mañana --colgó. -
No hay comentarios:
Publicar un comentario