Echó la mano atrás en busca del ron que había pedido. Cerró la mano sobre la copa fría y se la llevó a su mejilla febril. Miró a Cecilia para ver si su amiga había notado su cambio, pero la otra reía y agitaba billetes de un dólar.
Pensando que el alcohol podía embotar sus sentidos demasiado aguzados, bebió un trago prolongado. El hombre que movía el palo con fuego fue sustituido por un obrero de la construcción que llevaba a la cintura un cinturón para herramientas. A los pocos minutos se había desnudado y recibía pujas de las mujeres que ocupaban el perímetro del escenario. Paula sintió un hormigueo en los muslos y la frustración le atenazó el pecho. Intentó proyectar el rostro de Tomás en el cuerpo del bailarín; pero no logró reconciliar las dos imágenes separadas de estabilidad y sensualidad.
-Vaya martillo, ¿eh? --comentó Cecilia, sacando a Paula de su ensimismamiento.
-¿Hmm? -contempló los considerables atributos del hombre-. Oh, sí, supongo - vació la copa de otro trago.
-Eh, ¿te encuentras bien? Antes solo bromeaba con respecto a Tomás. ¿Se pelearon o algo por el estilo?
Entrecerró los ojos y con la cabeza indicó el aseo.
Paula recogió el bolso y la siguió con andar un poco inestable, sabiendo que la esperaba una sesión de inquisición pero agradecida de poder descansar de la avalancha erótica.
Antes de que la puerta se cerrara a su espalda, su amiga había encendido un cigarrillo mentolado. Paula frunció el ceño y luego extrajo un lápiz de labios del bolso.
-No sabía que fumaras. Cecilia exhaló el humo y apoyó su cuerpo delgado contra una máquina expendedora de preservativos.
-Solo en ocasiones especiales. Bueno, ¿te estás divirtiendo?
Se pasó un dedo por el cuello de la blusa sin mangas que llevaba sobre unos vaqueros negros amplios.
-Claro.
-Mentirosa. Llevas toda la noche en otro mundo.
El alcohol se saltó su estómago vacío y subió directamente a su cerebro, haciendo que se sintiera ingrávida y algo filosófica.
Se volvió y observó su acalorada imagen en el espejo hablando mientras se pasaba el lápiz de labios por la boca.
-Estoy inquieta, nerviosa, distraída-
-¿Lujuriosa? - Típico de Cecilia ir al grano. Suspiró.
-Cecilia, ¿crees que sabría si Tomás fuera ?
Su amiga se atraganto y luego soltó una nube de humo.
-Probablemente. ¿Por qué lo piensas?
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