martes, 7 de abril de 2015

Una Llamada Inesperada: Capítulo 6

Se limpió el carmín con una servilleta de papel.
-No lo pienso. Lo que pasa es que no logro descifrar sus... apetencias e inapetencias.
Toni descartó la preocupación de Paula Con un gesto.
-Todos tienen sus problemas, cariño. A mi antiguo novio le gustaba escuchar a Aerosmith cuando hacíamos el amor. Imagínatelo -se llevó lo dedos a las sienes y cerró los ojos-. A ver si lo adivino. A Tomás le gusta hacerlo con las luces apagadas y los calcetines puestos.
-No lo sé -Sonrió con ironía.
-¿Quieres decir que jamás lo hicieron?
-Así es.
-Vaya -Cecilia frunció los labios-. ¿Hasta dónde llegaron? ¿Segunda base? ¿Tercera?
-Nunca he estado muy segura de qué constituye la segunda y la tercera bases.
-No te vayas por las ramas.
-De acuerdo, nos hemos besado.
-¿Nada de caricias descontroladas?
 -No.
-¿y mordiscos?
-Nada.
-¿Sexo oral? -su amiga meneó la cabeza-. Maldición, no me extraña que lo consideres gay. Pero yo tengo muchos amigos homosexuales, y apostaría dinero a que Tomás no es gay. Paula  ladeó la cabeza y se inspeccionó en el espejo.
 -Lo que significa que no me encuentra sexualmente atractiva -el rostro de Cecilia apareció por encima de su hombro.
-Mírate: un pelo estupendo, una cara magnífica y un cuerpo maravilloso. Te digo que probablemente se sienta intimidado.
-Oh, sí, esa soy yo, Miss Intimidación - puso los ojos en blanco-. No soy precisamente una sirena, Cecilia.
-Exacto. La mayor parte del tiempo pareces Miss Intocable -quitó el broche que sujetaba el pelo oscuro de Paula y luego dió volumen a las capas largas. Después sacó un lápiz de labios rojo-. Prueba esto y tira ese de color marrón.
-Es brillante -frunció el ceño tras aplicárselo.
-Sí -la hizo girar y le desabotonó la blusa hasta mostrar el nacimiento del sujetador rosa-. ¿Tienes que llevarlo?
-iSí! -Vale, vale -le sacó la camisa de los vaqueros y anudó los extremos inferiores lo suficiente para revelar el ombligo-. Ya está. Necesitas relajarte. Estoy convencida de que Tomás solo requiere una señal.
-¿De verdad? - Frunció el ceño al mirar su imagen. - Le pasó un poco de carmín por las mejillas y luego lo difuminó con los dedos pulgares.

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