domingo, 3 de mayo de 2015

Atrapada en este Amor: Capítulo 37

El fin de semana pasó muy lentamente. Paula estuvo dos días trabajando en el restaurante. Después, regresaba a la casa de su tía por las tardes. El señor Gimenez se ocupaba de organizar las comidas y la casa y de ocuparse de Franco.
Mantener ocultos al señor Gimenez y al niño en la casa era lo más difícil. El coche de alquiler tenía que aparcarse lejos de la casa. Franco sólo podía jugar en el jardín trasero, que tenía una valla muy alta y contaba con gran intimidad. Ni siquiera se podía asomar por la ventana. Eso provocaba que las cosas resultaran muy difíciles, pero Paula estaba tan contenta de tenerlo a su lado que no le importaba.
Mientras tanto, seguía trabajando en el restaurante y en su escritorio por las noches, coordinándose constantemente con McGee. A pesar de tanto ajetreo, tener a Franco a su lado, poder leerle cuentos y jugar con él le proporcionaba una intimidad con su hijo que estaba disfrutando plenamente. No dejaba de preguntarse cómo sería vivir allí, criar a su hijo en aquel lugar tan maravilloso.
Por suerte, Pedro no se había presentado en el restaurante desde que ella había regresado. Sin embargo, Ana  apareció el sábado. Paula  tuvo que esforzarse mucho para disimular que todo iba bien. No obstante, la mujer, que siempre se mostraba desafiante, tenía un aspecto asustado.
— ¿Por qué has cambiado de opinión? —le preguntó en cuanto ella se acercó a la mesa.
—Porque Pedro ya no me desea —respondió Paula, sin andarse por las ramas. No podía admitir los temores que tenía sobre lo que podría ocurrir si Pedro descubriera la existencia de Franco.
—Está muy raro —comentó la mujer—. Y esta última semana es mucho peor. Me mira, pero no me ve. No escucha lo que le digo. Me dijo... me dijo que te contó lo de su padre.
De eso se trataba. Ana tenía miedo de que Paula pudiera hablar y dañar así el impoluto apellido de los Alfonso.
—No tiene que preocuparse —le dijo Paula,  muy fríamente—. Los secretos de su familia no me interesan lo suficiente como para chismorrear sobre ellos.
Ana frunció el ceño ligeramente y levantó la mirada.
— ¿Acaso no es eso por lo que ha venido? —Le preguntó Paula—. ¿Para asegurarse de que yo no iba a decir nada?
Ana abrió la boca para hablar, pero, antes de que pudiera hacerlo, Pedro entró en el restaurante con su rubia del brazo. Se obligó a parecer completamente enamorado de Lara mientras la conducía a la mesa en la que su madre estaba sentada. Ana pareció tan sorprendida como Paula, aunque ésta última no se dio cuenta.
—Aquí estás —dijo Pedro, mirando a su madre—. Tenías que almorzar con Lara y conmigo en la casa. La comida está esperando.
— ¡Oh! —exclamó Ana. Era la primera vez que se le olvidaba algo así. En realidad, aquella Lara no le parecía mucho mejor que Paula. Tenía dinero, pero carecía de educación y de buenos modales.
Paula observó con un gran peso en el corazón cómo los tres se marchaban. Bueno, sabía que Pedro estaba saliendo con Lara. ¿Por qué tenía que sentirse herida? Además, ella tenía cosas mucho más importantes en la cabeza.
Alegó un dolor de cabeza y se marchó del restaurante. Ya no importaba que la señora Dade la despidiera. De todos modos, aquél era su último día en el restaurante. Sólo había aguantado hasta entonces para acallar sospechas en aquel momento tan delicado.
En la elegante casa de los Alfonso, Pedro acomodó a Lara al lado de su madre y se sentó. Las doncellas empezaron a servir la comida mientras Lara se quejaba de lo flojo que era el café.
— ¿Por qué estabas en el restaurante? —Le preguntó Pedro a su madre—. ¿Sigues intentando protegerme?
—No, yo...
—Creía que íbamos a ir al ático para almorzar — musitó Lara, ignorando la conversación que estaba teniendo lugar—. Además, no mencionaste que íbamos a venir aquí hasta que viste el coche de tu madre en la ciudad.
Ana se quedó atónita. Entonces, no se había olvidado. Se preguntó cuáles eran los motivos de Pedro y se preguntó si el hecho de que Paula lo viera con Lara había tenido algo que ver.
—No importa, cielo —le dijo él a la rubia—. Respóndeme —le espetó a su madre—. ¿Por qué estabas en el restaurante? ¿Qué me están ocultando Paula y tú?
—Sólo quiero una ensalada —le pidió Lara a una de las doncellas—. Con aliño de queso azul, pero no lo quiero encima de la ensalada. Y quiero Perrier para beber.
—Te vas a morir de hambre sólo con eso —comentó Pedro.
—Y tú vas a engordar con eso —replicó ella, señalando la carne con patatas y judías—. La carne de buey es muy mala. No deberías comerla.
— ¿Te has olvidado de que soy el dueño de un rancho? —preguntó él, apretando los dientes.
—Es una crueldad. Me apuesto algo a que marcas el ganado. Yo pertenezco a varias organizaciones de derechos para los animales y....
—Ahora no —le ordenó él. La amenaza que vio en sus ojos hizo que Lara se detuviera en seco—. Y no me hables así. Ya no soy ningún niño.
—Sí que lo eres —ronroneó ella.
Ana parecía completamente escandalizada.
Pedro  miró a Lara lleno de ira. No había tenido intención de llevarla a la casa. Ni siquiera al restaurante. Había querido que Paula  pensara que estaba teniendo una aventura con ella, pero no era cierto. No había tocado a ninguna mujer desde que Paula había regresado a Billings. No podía. Sin embargo, no estabas dispuesto a admitirlo aunque se lamentaba profundamente de lo que le había dicho a ella. En lo único en lo que podía pensar era en cómo se iba a sentir cuando ella volviera a salir de su vida. Había llevado a Lara al restaurante en un último intento por dilucidar los sentimientos de Paula, para ver si ella aún sentía algo por él a pesar del daño que él le había hecho. Si hubiera visto una indicación de interés, un gesto, lo habría dejado todo a un lado para darle a su relación una verdadera oportunidad. Sin embargo, Paula ni siquiera parecía haberse fijado en que Lara lo acompañaba.
La fría mirada de su madre interrumpió sus pensamientos.

4 comentarios:

  1. NOOOOOOOOOOOOOO como lo dejas asi??? q le dijo ?? Naty

    ResponderEliminar
  2. Wowwwwwwwwwwww, qué buenos caps Naty!!!!!!!!! Cada vez más linda esta historia

    ResponderEliminar
  3. Ay! quiero saber que pasa! Muy buenos capítulos!

    ResponderEliminar
  4. NATYYYYY PORFI... MAS Capitulos...daleeee

    ResponderEliminar