jueves, 4 de junio de 2015

Actitud Incorrecta: Capítulo 15

Reconsiderado el trato hecho con Paula, Pedro entró en el cibercafé más temprano que de costumbre, con la necesidad de comprobar su correo electrónico como excusa para visitar a Andy.
No sólo utilizó Internet para ponerse al día con sus amigos de la cadena de televisión, sino también para hacer negocios de verdad. Andy le había creado una página Web que en los últimos seis meses le había reportado varios clientes nuevos, incluyendo el industrial con el que acababa de reunirse. La reunión había ido bien, y como pudiera hacer negocios de manera regular con la empresa de ese hombre, no tardaría en salir de la estrechez económica en la que se hallaba.
Un rato más tarde, después de haber cerrado la tienda, Lucía Perez entró a compartir una taza de café y los cotilleos del día. Lucía y Andy eligieron una mesa cerca de la ventana. Pedro apenas esperó unos momentos para cerrar su correo y unirse a ellas.
-Tienes buen aspecto -comentó al sentarse frente a Lucía. Había desterrado su aspecto de niña abandonada para incluir una falda con vuelo y una cinta brillante para atarse el largo cabello castaño, pequeños detalles que hacían que pareciera más femenina y bonita que de costumbre. «Quizá también ayuda el amor verdadero», pensó.
¿O es que se había maquillado?
La miró boquiabierto el tiempo suficiente para que Andy interviniera:
-Cierra la boca antes de que entre alguna mosca.
-Un poco de proteínas no me vendrían mal - se palmeó el estómago.
-No pienso alimentarte -advirtió ella.
-¿Te lo he pedido?
-Ven a casa conmigo, que yo te alimentaré bien -ofreció Celia Delgado al detenerse junto a la mesa-. Sé exactamente cómo satisfacer los apetitos de un hombre.
La mujer de pelo oscuro, vestido demasiado corto y tacones demasiado altos era la empleada de Lucía. Mientras bebía café, lo miró por encima del borde de la taza de plástico, con ojos retado¬res.
-Celia, siempre pensé que eras más mujer de lo que yo podía manejar -rió.
-No lo sabrás con certeza hasta que me pruebes.
Andy carraspeó.
-Lucía, ¿le has contado alguna vez a Celia el fin de semana maratónico de Pedro? Lucía sonrió.
-Por lo general no reconozco ser amiga de un hombre que tiene mujeres entrando y saliendo a todas horas de la noche, una detrás de la otra.
-Mmmm, suena muy interesante -dijo Celia. Puede, que hasta logres mantener mi ritmo.
Lucía bufó y Andy alzó las manos en fingido disgusto. Pedro rió, igual que la jovial Celia. Le encantaba coquetear y a Pedro le encantaba eso en ella. Pero era la empleada de su buena amiga, y como tal, siempre la había considerado inabordable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario