—No sé qué decir.
—Tienes mucho sobre lo que reflexionar —afirmó él sonriendo ante su expresión de perplejidad—. No debes decidirlo esta noche. Tienes tiempo. Mañana me marcho temprano en viaje de negocios a Australia. Cuando estés lista para volver a Londres, díselo a Fernando. Él se encargará de todo.
Se levantaron. Él le puso un mechón detrás de la oreja reprimiendo el deseo de quitarle el albornoz y llevarla a la cama. Ya habría tiempo cuando volviera.
—Entonces, ¿No te veré por la mañana? —preguntó ella en tono decepcionado.
—No.
La besó en la frente conteniéndose para no hacerlo en la boca. Recogió la ropa del suelo.
—Volveré dentro de una semana —sabía que sería incapaz de estar alejado de ella más tiempo, pues ya deseaba volver a poseerla—. Así tendrás tiempo para reflexionar sobre mi propuesta.
Salió de la suite. Era un hombre resuelto, implacable, que había tenido éxito. Cuando se proponía algo, lo conseguía. Y ahora aspiraba a conseguir a Paula Chaves. Solo debía lograr que ella accediera a casarse. Aunque no pudiera ofrecerle el amor romántico que ella anhelaba, sí podía ofrecerle muchas ventajas tangibles: compañía, amistad, seguridad económica y la posibilidad de explorar la fabulosa química que había entre ambos. Ya ni siquiera lo molestaba que fuera hermana de Rafael De Courtney. Tendría que contarle su relación con Sonia y Joaquín. Pero aquel canalla también la había abandonado, así que no le debía ninguna clase de lealtad.
-¡Madre mía, Paula! Ayer estabas deslumbrante. Las fotos que te sacaste con el multimillonario irlandés están en todas las redes sociales. ¿Por qué no me dijiste que ibas a acudir al Baile Lumière y que salías con Pedro Alfonso? ¿Cómo es? ¿Tan melancólico y divino como…?
—Hola, Flor —Paula interrumpió a su secretaria y mejor amiga, Florencia Meyer, mientras colgaba el abrigo en el perchero de la pequeña oficina del este de Londres—. ¿Cómo va todo?
En ese momento sonó el teléfono. Florencia descolgó el auricular. Además de secretaria, era la recepcionista.
—Chaves Events. Espere un momento, por favor —sonrió a Paula—. El teléfono lleva sonando desde que he llegado, hace dos horas.
Su rostro resplandecía con una mezcla de curiosidad y excitación.
—La empresa de Alfonso ha publicado en las redes sociales que Chaves Events está organizando un acontecimiento familiar, que no se ha revelado, para él y que así os conocisteis, por lo que nos hemos convertido en la empresa a la que hay que acudir para organizar eventos. Todo el mundo quiere contratarnos.
Lanzó un profundo suspiro y se apretó el auricular contra el pecho.
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