lunes, 8 de diciembre de 2025

Te Necesito: Capítulo 1

 -Necesito que esté de guardia día y noche durante toda la semana. Si me pongo en contacto con usted, tendrá que estar disponible inmediatamente.


—¿En serio?


«Soy una organizadora de eventos, no su amante».


Paula Chaves no pudo evitar ni las dos palabras susurradas ni el inadecuado pensamiento, interrumpiendo la lista de instrucciones que llevaba recibiendo desde que había entrado en el despacho de Pedro Alfonso, en el trigésimo piso de la sede central de Rio Corp, en el centro de Londres. Él levantó la vista del montón de papeles que había en el escritorio, que había estado firmando mientras le enumeraba sus requisitos, y sus ojos azules se encontraban con los de ella. Paula contuvo la respiración, aturdida y electrizada a la vez. «¡Madre mía!». Había buscado información en cuanto supo que su empresa de organización de eventos iba a ser contratada por la de Alfonso. Ya sabía que el multimillonario Pedro Alfonso era increíblemente guapo, famoso por su magnetismo, su ambición y su carisma. Sabía que procedía de una familia humilde y que, a sus treinta y un años, era uno de los solteros irlandeses más cotizados. Pero no estaba preparada para el impacto que le produjeron sus ojos azul cobalto ni para el calor que notó en el pecho y se le extendió por el resto del cuerpo como un incendio. Unas desagradables sensaciones que no experimentaba desde la muerte de Leandro; mejor dicho, desde antes de su muerte. La invadió la tristeza al recordar a su esposo fallecido.  Su relación con Leandro no había sido apasionada, ni mucho menos, sino una amistad desde la infancia que se había transformado en amor, un amor que no consumaron. La intimidad física fue una de las cosas que perdieron cuando él cayó enfermo. ¿Explicaba la falta de experiencia sexual su sorprendente reacción ante Alfonso? Este enarcó las cejas y apretó los labios.


—¿Ha dicho algo señorita Chave? —preguntó con voz ronca y en tono imperioso, lo cual aumentó la excitación de ella.


«Respira, idiota, y deja de mirarle los labios». Paula intentó recuperar el equilibrio. Aquel contrato podía cambiarle la vida. Era una oportunidad para la que llevaba dos días preparándose con su equipo, desde que le habían notificado que le harían una entrevista. Sin embargo, para aceptar el contrato, necesitaba establecer una relación laboral con Alfonso que funcionara. No le gustaba que hubiera comenzado exigiéndole cosas, sin siquiera haberse referido al evento. Al parecer se trataba de una semana de formación de equipos, seguida de una recepción en la sede de la empresa en Dublín. Pero aquello era más un interrogatorio que una entrevista.

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