lunes, 18 de mayo de 2026

Quédate Conmigo: Capítulo 46

 —Si usted lo dice, señorita Chaves…


Le colocó una mano en la cintura y la otra se la enredó en los hermosos rizos, obligándola a echar hacia atrás la cabeza un poco más. Oyó que ella contenía la respiración y sintió la calidez de su piel bajo las manos… Cuando rozó sus labios, el mundo explotó. Durante un instante, Paula permaneció inmóvil, pero cuando reaccionó, Pedro supo que había cometido un error. Ella no se arredró, no se apartó ni dijo que él fuera un monstruo. Devolvió las caricias con un fervor que él no había anticipado y del que no podía saciarse. Paula apretaba los labios contra los de él. Pedro le quitó el prendedor con el que sujetaba el cabello y gozó al ver cómo caía en cascada sobre sus hombros. Ella temblaba entre sus manos, pero no por eso permaneció inmóvil. Le mesó el cabello con los dedos y tiró de él, gruñó de placer y deslizó las manos hacia su cintura para sacarle la camisa de la falda. Cuando tocó la piel desnuda, supo que estaba perdido. Profundizó el beso, deslizándole la lengua en la boca. Ella gimió y le correspondió con sus propios movimientos, lo que volvió a Pedro completamente loco.Subió las manos por debajo de la camisa, acariciando suavemente las costillas y rozando con los nudillos la suave tela del sujetador. Quería que desapareciera. Quería tocarle la piel desnuda. Llevó las manos hacia la espalda y buscó el broche. No comprendiólo que estaba haciendo hasta que ella no susurró su nombre y se apretó con fuerza contra él. Asombrado por su pérdida de control, se apartó tan rápidamente que Paula estuvo a punto de caerse al suelo. Ella lo miraba fijamente, con los ojos abiertos de par en par y la respiración entrecortada. Levantó una mano como si estuviera soñando y se tocó los labios. Con la camisa arrugada y el cabello despeinado, estaba tan deseable, tan sexy… Tan excitada…

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