Pero a ella no. Paula era inmune a la sexualidad que él desprendía. El ardor que había prendido en sus venas en el bar de Londres era la anticipación por la inminente venganza. El tormento del hermoso rostro no era nuevo, la había perseguido durante años. Lo que lo hacía soportable era imaginarse su expresión cuando se diera cuenta de que ella le había quitado lo que más quería. Aún así, había esperado algo mejor que una frase cursi para ligar.
—Barbados está muy bien, pero prefiero estar en alta mar —ella le devolvió la mirada—. ¿Y tú?
—Depende. En tierra solo necesito buena comida, buena cerveza y una inmejorable vista.
—La vista desde aquí es espectacular —Paula clavó su mirada en la de él.
—¿En serio?
Ella sonrió sugerentemente y disfrutó viendo cómo se oscurecían los ojos azules. Dos años matándose de hambre para convertirse en ese insecto palo que tanto le gustaba estaban dando sus frutos. Llevaron a la mesa el mojito y una cerveza fresca para Pedro. Él levantó la botella.
—Por el comienzo de una nueva y hermosa amistad.
Paula brindó con él y dio un coqueto sorbo al cóctel a través de la pajita.
—Tengo que decir que tu dominio de la lengua inglesa es realmente impresionante —ella le acarició su ego—. Si no fuera por el ligero acento, podría ser tu lengua materna. ¿Te criaste bilingüe?
—Soy autodidacta.
—Aún más impresionante.
—Mi empresa está en Inglaterra. La dirijo con mi primo.
—¿Qué tipo de negocio?
—Inmobiliario. ¿Y tú?
—Soy hija de un fondo fiduciario.
—¿Mamá y papá son ricos?
Ignorando el leve tono burlón, ella asintió y bebió otro trago.
—¿Y qué hacen papá y mamá?
—Papá murió hace unos años y mamá está en rehabilitación —era la primera verdad que contaba.
Pedro puso cara de compasión. De modo que ese era el timo. Él habría apostado por un familiar cercano gravemente enfermo, una sobrinita o sobrinito, cuya vida pendía de un hilo, pero que podría salvarse con la tremenda cantidad de dinero necesaria para un tratamiento eficaz, aunque experimental, que a la pobre Issy le encantaría pagar si no fuera por un problema temporal de liquidez. Mamá en rehabilitación era menos desgarrador, pero, pensándolo bien, una apuesta más segura. Sin jerga médica que recordar.
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